Me encanta cuando llueve. Se pone especialmente feliz y no duda ni un momento en dejar que las finas gotas mojen su pelo, y yo creo que lo hace a propósito, sabe que me encanta su pelo mojado. Se pone a correr y a hacer círculos sobre sí y un brillo especial aparece en sus ojos. Salta en los charcos, empapando sus pantalones, y de vez en cuando me sorprende con uno de esos abrazos en los que me aprieta tanto que llego a sentir sus costillas contra las mías. Pero eso sí, puedo garantizarte que son los mejores abrazos del mundo. Es un momento tan fugaz y tan mágico, ver como esa persona ríe y da tumbos por todas partes, susurrándote al oído de vez en cuando lo mucho que te quiere, contagiándote su felicidad. Ese momento en el que parece que absolutamente nada puede ir mal. Ese momento en el que nada ni nadie puede impedir que una sonrisa se ensanche en tu cara. Ese momento en el que TODO es perfecto. Por eso, sí, me encanta cuando llueve.

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