No sé cómo demonios lo consigue, es como si tuviese algún poder sobre mí, como si pasase lo que pasase no pudiese evitarlo. ¿Qué es lo que hace? ¿Cómo se supone que logra hacerme reír hasta que me duelan las costillas? ¿O que cuándo quiera llorar pueda sacarme una sonrisa que dura tanto que llegan a dolerme las mejillas?
Dice algo, pone alguna morisqueta o una mueca y logra cambiar por completo mi expresión. Se me olvidan aquellas cosas que me parecían problemas, y tengo la seguridad de que todo va a salir bien. No sé cómo demonios lo consigue, pero no me importa, porque me hace feliz.

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